martes, 27 de enero de 2015

A la cuarta va la vencida y no tenemos derrota

Me miras con cara de tregua mientras yo ya tengo más que pensada nuestra guerra
el escenario es mi cama y el telón sube con los latidos
baja tus defensas, mis disparos traducidos a mordiscos son más fuertes que tus propias excusas.

Has traído el Sáhara a nuestro enero
quiero mover primero.

Y te dejas llevar
como un gato que busca calor entre mis labios
todos
ellos.

Empezamos ese juego de 'a ver quién puede más, quién piensa menos y quién lleva el control.'
Y no nos controlamos
y nos controlamos
queriendo hacernos marionetas del sexo
presas de un sexto sentido
la prisa de tu risa
las ganas de la mía.

No conozco paisaje más bonito que el de tu espalda en horizontal, tus brazos en vertical y tu lengua dibujando constelaciones sobre mis hombros, haciendo como si el mundo no pesara una mierda.

Tus dientes rodean mis aristas y el suelo se viste con nuestra ropa
entre tus piernas
hueles a libro nuevo escrito en braille, 
quiero leerte con las yemas de mis dedos.

Me susurras a voces que no pare
me gritas bajito que me quieres
somos como dos alfileres
que se pinchan hasta quemarse.

Te beso tu centro de gravedad de la mejor forma que ha sabido nadie y todavía te preguntas cómo soy capaz de levantar tu mundo con un suspiro; me pegas a ti como si me quisieras tatuar en tu propia piel, ya no sé dónde terminan los orgasmos y dónde empiezan los gemidos.

Noto con los labios cómo brillas haciéndole sombra al propio cartel de Hollywood, 
eres como dieciséis mil granadas de confeti explotando a la vez entre mis arterias,
bandera blanca a todas las vergüenzas
le he pedido una tregua a nuestras derrotas.


Despacio, sin prisa
deprisa, sin espacio.

jueves, 22 de enero de 2015

Cinco atardeceres y un disparo sordo

Ya no juega con sus muñecas rotas
le gusta correr por la esfera de su reloj biológico
en contra del sentido de la realidad.
Sopla piruletas y chupa dientes de león
mientras tararea su canción favorita
-esa que suena en todas las bodas
en las que la novia se da a la fuga-.

Desde que miró fijamente al Sol
ha perdido su sombra
desarmada y desalmada sangra en seco
frena en vacío hasta que desborda
nunca ha sido de mentir
tampoco de decir la verdad.

Lleva el pasado en la espalda cosido con hilos de aluminio
no le queda ni un solo espejo que no haya roto con sus propios latidos
siete años de buena suerte para el que sea capaz de reflejarse en ella
sin romperse.

Le gusta el algodón de azúcar, las películas de amor y el olor a incienso
dice que le hacen olvidar a todos los diablos que le comen la cabeza
-porque alma ya no le queda-.

Le gustan los ramos de flores, el ruido del silencio y notar el frío en la cara
dice que no dice nada que haya pensado antes
piensa que no piensa nada que no vaya a decir después
se deja llevar
se dejaron las llaves de su jaula dentro
de su corazón que estaba fuera
de la jaula
que estaba abierta.






lunes, 19 de enero de 2015

Un piano sin teclas sobre una guitarra sin cuerdas


Voy a contar hasta diez
no me tengas en cuenta.


Uno.

Los cuentos que tienen un final no pueden ser felices
acaban comiendo perdices por no comerse la puta cabeza
y colorín colorado
esta zorra te ha acabado.


Dos.

A hija de puta no me gana
   n
     a
       d
         i
           e.


Tres.

Desvestir personas puntuales
para vestir colchones con cuerpos fugaces
y pedirles deseos en vano
como amores de verano
que como llegan, se van
fácil
rápido.


Cuatro.

Mi suerte nunca ha llevado tu nombre.


Cinco.

Te he escrito ochenta y tres cartas sin tinta
te he llenado el contestador
con llamadas que no he efectuado
como cuando le daba calor
a tu corazón helado
para que acabes destrozando
todo lo que te he regalado
amor.


Seis.

Mi caja de Pandora
es la torácica
sorpresa
está vacía.


Siete.

Me siento en la cornisa de mis miedos,
balanceo los pies sobre el vacío.
Me gusta sentir el vértigo,
me gusta vivir en frío.


Ocho.

Yo seré gilipollas ahora, pero tú vas a seguir siéndolo siempre.


Nueve.

Llueve
nieve
hielas
hieres
vuelve.


Diez.

Ya sé que te he dicho que no me tengas en cuenta
pero cuenta conmigo
cuando, de tantos finales
pierdas la cuenta.

domingo, 18 de enero de 2015

De veinticinco a cero

Esa reacción al asustarte con tu propia sombra 
sensación de miedo 
sinsentido
soy yo, abre la puerta
voy a cerrar con llave por dentro.

Soy la enfermedad que es mejor que el remedio
tu pie izquierdo
la única bala de tu ruleta rusa
atrévete a apretar el gatillo
me encanta este juego.

Acércate, que no muerdo
-hay que ver cómo miento-
soy esa pesadilla en fase REM
pirómana
duermo debajo de tu cama
no juegues con fuego.

Quien ríe el último
es porque ha matado a los demás
cámara de gas 
en tu cabeza
tiras piedras a tu propia casa
te envenenas.

Soy tu antídoto en el puto cielo
quiero que sientas mi vértigo
me he rapado el miedo
te estás dejando largas las dudas
a ver cuánto duras
yo ya no te espero.


Todavía no he reído.


lunes, 12 de enero de 2015

Latiendo por gusto y no por necesidad

Llámalo historia de amor.

Sujeta entre sus manos una taza de café ardiendo, entre los párpados esa tristeza que llegó demasiado pronto y entre los dientes el tiempo que se le escapa excesivamente rápido.

Piensa que ya nada le puede doler más de lo que ya le han dolido, se ha hecho tantos torniquetes que la sangre ya no corre por sus venas y ella solo grita si es para correrse.

Hace tiempo que pasó de temblar de miedo a temblar de frío, y no sabe qué es peor.

Su vida es como pasar de un acústico de Seahaven a un directo de Architects, constantemente.
Siempre ha sido una enamorada de las canciones tristes, de las voces que hacen sentir que algo vale la pena, y de las manos que le tocan como acaricia las techas de su piano.


Se muerde el labio inferior, inspira paciencia y expira el pasado.

Llámalo autosugestión.

Sujeta entre los labios un cigarro que se consume más rápido que su paciencia, entre sus piernas las ganas que acaban en orgasmo un domingo a las 5 de la madrugada y entre sus ideas silencio.

Piensa que ya no puede querer más de lo que ya ha querido, se mira las cicatrices y se dice en bajito ''no te lo crees ni tú'', los golpes han hecho que no crea nada que no pueda destruir.

Hace tiempo que pasó de contar secretos a guardarlos, y no sabe qué es mejor.

Su vida es como beberte un litro de agua con una resaca de cojones: está molesta pero aliviada.
Siempre ha sido de ahogarse en alcohol antes que en lágrimas, de poner sus límites donde no haya límites, y de fumar de más cuando echa de menos.

Se muerde las ganas de saltar al vacío.
Sístole: ella es el veneno.
Diástole: ella es el antídoto.


Llámalo historia de amor propio.




jueves, 8 de enero de 2015

Nunca enamores a una poeta

Pudiste tenerme y decidiste perderme, 
como un caramelo en la puerta de un colegio
de niños diabéticos.
Te has atragantado con tantos pero's que ya solo sabes escupir miedo.

Las siete letras de tu nombre me rasgan la piel
y te apuñalan por la espalda

C o b a r d e.


Eres el estribillo de una canción triste que se repite una y otra vez en mi cabeza sin que pueda darle al 'pause', el sólo de guitarra que me deja llover hasta deshacer la tristeza sobre mis mejillas, las teclas del piano que siempre he presionado con rabia -como si por pulsar más fuerte fueses a doler menos-.


'Eres como un sueño hecho realidad.'
Y se me olvidó mencionar que las pesadillas también son sueños.


Seguiré doliendo hasta que dejes de hacerlo
me desangro en seco
tu taza de café se ha quedado fría y gotea.

Ojalá vuelva a cruzarme contigo para no saludarte
tengo tus putas huellas dactilares tatuadas en mis aurículas
deja de decirme 'lo siento' cuando sabemos perfectamente que ya no sientes nada.

Vete, no quiero volver a 
verte y espero poder
perderte, muero por tener la
suerte de no creer
reconocerte


jamás.


Eres la estrella fugaz a la que no me dio tiempo a pedirle un deseo
la flor más bonita de un jardín de película
que cortan para hacer un ramo
que reposará sobre mi tumba.

Soy la rosa seca que resiste de pie en una maceta
de una terraza 
de un piso
de una ciudad 
que lleva tu apellido
sola
y
plantada.

Nunca te enamores de una poeta.