habría ganado más derrotas
me habría rendido ante menos ruinas
y aún así habría seguido abriendo
el mismo número de puertas
correderas
y nudos en gargantas rotas
que saltan por ventanas suicidas.
Qué ironía
encontrar cuando no se busca
o que en esta historia el asesinado
sea el asesino
y no se trate de suicidio
ni de muerte
ni de crimen
ni siquiera de amor
que si quisiera, me querría
pero hoy no.