lunes, 23 de marzo de 2015

Si mi vida estuviese hecha de pedazos, este sería uno de ellos


Recuerdo aquel día en el que me confesaste que las noches te parecían más cortas cuando amanecía tarde si no te dejaba dormir, ya sabes. Aquel día prendimos fuego a nuestras derrotas haciendo del humo nuestro propio refugio anti-daños, símbolo de la tolerancia como bandera, nos gustaba vernos arder. Dejamos las huellas de nuestras manos en las paredes de ese castillo que alquilamos sabiendo que no íbamos a volver, nuestras sombras hacían eco entre mis huesos y tu hueco de la cama, mi lado ahora está frío y vacío cada caja de nada para ver si no encuentro todo.
Siempre desayunábamos tostadas con aceite y calma, recogíamos nuestras ganas del suelo y las poníamos encima de la cama. A veces me vienen flashes de tu equipo de música al máximo a las once de la mañana, tú bailando en bragas por el salón haciendo que la vida tuviese un poco más de color y yo fotografiando ese momento con el objetivo de mis aurículas.
Tenía la manía de tatuarte en mi piel día a día, siempre tan transparente y a la vez tan dolorosa, decías que los problemas hay que aprender a hacerlos más pequeños, y tú me hiciste tan pequeña que acabaste perdiéndome de vista.
Ahora me pregunto si dormirás sola, o si otra piel me ha podido llegar a sustituir. Entre qué piernas bailarás los tangos que yo te enseñé a dominar, sobre qué labios perderás la inocencia de una noche incompleta, qué manos acariciarán ahora cada una de tus aristas, si alguien se habrá atrevido a intentar encontrar el tesoro del mapa que dibujan los lunares de tu espalda. Todas esas cosas que sé que querrás tener como quien intenta llenar de autosugestión un cubo sin fondo.
Me pregunto cómo de grande será tu vacío y cuantas veces habrás pasado al lado de alguien que haya acertado a llevar mi colonia. Ya has visto cómo empieza este laberinto, ya me he encargado yo de cerrar su final.

domingo, 22 de marzo de 2015

Desiertos de hielo

Grítame en silencio
muérdeme por dentro
arrastra tus mentiras por mis labios
hasta dejármelos secos.
Océanos vacíos
desiertos de hielo
tu cinismo crea eco entre los huecos de mis huesos
que otras
                rellenan
                              con versos.

Ni cierra y no vuelvas ni quédate en la puerta
no tenías que haber llamado nunca.


Corazón con coraza y con razón te rechaza
no entiende de miedo
no pone amenaza 
no siente primero aunque crea en lo eterno
si quiere yo espero
si hiere le puedo.

Despegaste hacia el suelo olvidando que nunca quisiste aprender a volar, tan cobarde como el que se hace el muerto en vez de luchar en una guerra casi ganada, tan triste como una despedida sin palabras, tan ingénua como una niña pequeña que espera un futuro lleno de pétalos de rosa.

No vales nada cuando no tienes nada que ofrecer
y hace mucho que te acabaste.


Tu frío en mi nuca
todas mis caladas saben a tu último 'pero'
sin mi yo no



ya no te quiero.



sábado, 7 de marzo de 2015

Vamo(no)s

Eres tan impredecible como un mentiroso que afirma que está diciendo la verdad
tan caos que no se ve por dónde empiezas ni dónde pretendes acabar
tan devastadora como un tornado que se destroza a sí mismo
por el simple placer de destrozar
tan incomprensible como un mensaje a las siete cervezas y cinco de la madrugada
tan duda como el que pierde la oportunidad de su vida por no querer arriesgar
tan incógnita como la caja de Pandora en manos de un cobarde
tan infrangible y tan cristal que destrozas y cortas a partes iguales.


Me sabe la boca a cerveza y a tu recuerdo
amargo.


Busco un café caliente
o un café frío
pero templado 
no te quiero.