martes, 5 de mayo de 2015

Amen, amén

Insensible, como el que se tatúa en el pecho el nombre de su musa con agujas oxidadas
pensando en el amor antes que en el dolor de las consecuencias
Infiel, como la que se acuesta con un desconocido sin nombre
ignorando su historia y el dolor de las consecuencias

Ha nacido un secreto entre los folios de esa poesía que nunca he llegado a escribir, me busca arrastrándose por el techo destrozado del frío de mi último verano, gimiendo en mis entrañas están mis días de luto y mis salas de espera en consultas impacientes.

Ahora dime cómo le explico yo a mi psiquiatra que el problema no eres tú y que el motivo fue que fuiste.

Estoy demasiado feliz para estar triste, soy demasiado triste para ti.

Suerte.

Miénteme como si nadie nos estuviera viendo -encantada, el dolor es mío-

Qué cojones me importa a mi que se haya abierto una ventana si me he pillado los dedos con la puerta y tengo miedo a las alturas demasiado bajas.

Estoy bien, respondiéndote. Y esa ha sido la pregunta más triste que me han hecho nunca.

Soy más fuerte que el  pinta uñas de una histérica, pero más débil que una bomba nuclear. Si pudiese elegir un solo motivo para quedarme, me iría. -un placer desconocerte-

Sí, pero no.
 
Suerte.


1 comentario: