grita
Hace exactamente doce vidas que aprendió a bailar bajo las tormentas eléctricas, sortea los rayos haciéndose una ralla encima de los charcos de desesperación que han llorado otros, pero ella no. Ejerce de funambulista sobre los renglones torcidos que ni Dios ha sido capaz de enderezar, se sienta todas las noches en el borde de su precipicio favorito a desojar margaritas secas mientras balancea los pies sobre su destino.
y grita
Araña las pizarras con los dientes, es la primera en llegar a todas las traiciones y parques de atracciones con montañas rusas que suben y prometen, y bajan, y mienten. Caída libre desde el infierno, siente el vértigo de no sentir absolutamente nada.
y grita
¿Sabes lo que es fuego? Fuego es ella.
Tiene la extraña manía de quererse cada día más de lo que se podría permitir. Mastica chinchetas con chicles de menta y escupe mariposas a todas sus ex-tequieropero que ahora se mueren de frío.
Odia mentir, aunque lo haga;
odia querer, aunque lo haga;
odia echar de menos, aunque lo haga;
odia haberse visto siendo de alguien más ególatra que este texto, pero como todos: necesitamos tener a quien echarle las culpas cuando todo va mal, a quien quitarle las ganas cuando nos va bien.
Acaba de confesar que no le gusta estar sola, que prefiere estar consigo misma. Quiere sentir algo que no sea el peso del mundo o la ausencia de tristeza. No le mires directamente a los ojos, sabe por dónde vas. Es de las que se cortan el pelo por no cortarse la cabeza
y grita.
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