martes, 2 de diciembre de 2014

Disparos de ansiedad

Estoy en un punto y coma en el que no sé
si pisar el acelerador y no soltarlo
o frenar en seco
                         y mojarme.

Me van a reventar los oídos de tanto silencio.

Esta sensación es semejante a la de un gato que ladra y no entiende ni a su propia sombra mientras se persigue la asfixia, unas uñas que no arañan pero muerden cuerpos de cristal blindado, una pistola sin balas en manos de un histérico con fobia a las alturas demasiado bajas, una cama helada con cientos de cuervos volando por el suelo, una casa cerrada con miles de muertos volándome la cabeza

genio sin destreza
     ninfómana sin manos
             cuerpos sin veranos
destinados a vivir con frío y a morir
desangrados.

Es precioso ser isla
cuando tienes mar donde olvidar que todavía existes

Es horrible ser mar
y chocar cada minuto con la misma orilla.


Acabo de empezar a terminarme
si no termino ningún día de empezar
acaba conmigo.

1 comentario:

  1. Los mortales que envían a las cuerdas cada vez que ella es la que las toca. Creo que este es mi favorito. Menudo mar de ausencias.

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