domingo, 2 de noviembre de 2014

Decimo segunda sinfonía de silencio

Sigo durmiendo intranquila, -y no durmiendo-, pensando que en cualquier momento podrías entrar por la puerta, quitarte la vergüenza y meterte desnuda conmigo en la cama.
Que podrías pasarte la noche entera rodeando cada uno de mis vértices con la punta de tu lengua mientras consigues que mis risas acaben en orgasmo, y que entienda que no hay mejor mapa para mi cuerpo que tus manos.
Podrías deshacer mi cama y mis esquemas, volverte poesía mientras pienso que ya he conocido a la octava maravilla y que estoy entre sus piernas.
Podrías dormir entre mis miedos, lucharlos -como cuando volabas sobre aviones de papel hacia un destino al que ni le habías rozado los labios-, vencerlos con los ojos cerrados, hacerme sentir todo sin en realidad hacer nada.

Podría despertarme a tu lado, prepararte café y todas esas cosas que saben mejor si las tomas en la cama, despertarte con un beso en la frente como si fuésemos dos inocentes que no han hecho nada.
Podría regalarte un nuevo día y un trocito más de mi vida, y ambas sabríamos que en realidad la tienes toda aunque esté hecha pedazos.
Podría mirarnos y pensar que anoche luchamos en mil batallas, pedirte una tregua con gesto de guerra, y firmarte la paz con los labios sellados.
Por poder, podrían pasar tantas cosas
pero por pasar
lo único que pasa es el tiempo.

1 comentario:

  1. 3:32
    Hoy
    he aprendido a leerte.
    Sin saber quién eres
    sin saber tu historia
    sin saber siquiera cómo te llamas.
    Me has deslumbrado
    despertado
    desvelado.
    Has desnudado mi alma con cada una de tus palabras.
    Con todos tus versos.
    Y ahora tengo los sueños despiertos,
    la vida dormida.
    Pensamientos que me calan hasta las trancas.
    Hecha pedazos,
    recordando recuerdos que no deberían ser recordados.
    Perdiendo el presente
    viviendo el pasado.
    Un whisky,
    dos,
    tres.
    Ahogando mis penas
    secando mis lágrimas.
    Tus versos son como un espejo
    que reflejan todo mi pasado.
    Tus ruinas
    mis ruinas.
    Mi dolor reflejado en tus palabras.
    Y por eso
    hoy
    he aprendido a leerte.


    P.D: gracias por todos tus textos y con ellos haberme pasado toda esta noche en vela.
    Te dedico mi texto y espero que lo aprecies.
    Sigue escribiendo, y te prometo que será un placer seguir leyendo lo que escribes.
    Encantada, dulce desconocida.

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