martes, 2 de diciembre de 2014

Disparos de ansiedad

Estoy en un punto y coma en el que no sé
si pisar el acelerador y no soltarlo
o frenar en seco
                         y mojarme.

Me van a reventar los oídos de tanto silencio.

Esta sensación es semejante a la de un gato que ladra y no entiende ni a su propia sombra mientras se persigue la asfixia, unas uñas que no arañan pero muerden cuerpos de cristal blindado, una pistola sin balas en manos de un histérico con fobia a las alturas demasiado bajas, una cama helada con cientos de cuervos volando por el suelo, una casa cerrada con miles de muertos volándome la cabeza

genio sin destreza
     ninfómana sin manos
             cuerpos sin veranos
destinados a vivir con frío y a morir
desangrados.

Es precioso ser isla
cuando tienes mar donde olvidar que todavía existes

Es horrible ser mar
y chocar cada minuto con la misma orilla.


Acabo de empezar a terminarme
si no termino ningún día de empezar
acaba conmigo.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Ningún día

Dime, qué sientes

qué sientes cada vez que suena esa canción que te dediqué,
                  o me dedicaste,
                               o nos dedicamos,
cada vez que te pones esa camiseta con ese número
cada vez que alguien dice mi nombre
                  sin ser tú,
                              sin referirse a mí.
Dime, qué piensas
cada vez que pasa por tu lado alguien que lleva mi colonia y no puedes evitar girarte,
cuando me ves en una fotografía sin haber sido tú la fotógrafa
                    y sin ti
                           y sin ser quien era.

cada noche que no puedes dormir y sabes perfectamente cuál es la solución
cada noche que echas de menos esa solución.

Dime, qué sientes
cada vez que suena un piano bajo los dedos de otras manos
                       o los míos
                                 o en tu cabeza.
cuando besas unos labios que ni siquiera te quieren
cuando te despiertas al lado de alguien a quien ni siquiera quieres
                       y te hiere
                             y me hieres.

cada vez que ves las alas que tú misma te has creado y no te atreves a volar
cada vez que te hundes como un avión de papel
                                 en un vaso medio vacío
                                            con un corazón medio vacío
                                                       en una vida medio vacía.      

Dime, en qué piensas
dime en qué pensabas
dime por qué me piensas.
Tranquila, algún día dejarás de hacerlo.

Dardos de papel

Estoy borracha
y es suficiente motivo para escribir lo que me de la gana.

Hay caos por todos lados
de puertasparafuera, de puertasparadentro
y de ventanas cerradas
ese tipo de caos inordenablemente jodido
que nadie se atreve a tocar
pero al que todos se acercan
como una obra de arte
             animal de circo
que camina sobre cuerdas a las que llamaron sogas
haciendo malabares con corazones recién arrancados.

La curiosidad mató al gato
y se te olvida que aún le quedan seis vidas.
Empieza a correr.

Ojalá algún día
te escuezan en el alma
todas las heridas que me has hecho
para que te des cuenta de que yo ya no juego
con muñecas rotas
desde que tú empezaste a jugar conmigo.

Para caos el de mis ojos
y, aún sabiéndolo, se atreven a mirar.
Eres la mitad vacía de mi vaso medio lleno
y no pienso dejar de beber.
Que nunca se te olvide que te quiero
espero
mi pequeña curiosidad
que nunca se te olvide
que me quedan seis comodines
y que las reglas de tu juego
las puse yo.






jueves, 27 de noviembre de 2014

Resignación sin causa

Y al final uno, qué remedio
acaba asumiendo la situación
se resigna
y se dice a sí mismo:
'¿Para qué?
Si llegados a este punto
qué más da.'

Y se da por vencido
o por ganado
o cuenta
de que ya no hay nada que hacer.
Tan solo aceptarlo
o asumirlo
cualquiera de las dos
o ninguna
pero convencerse de que
la próxima vez
todo irá mejor.


martes, 25 de noviembre de 2014

Decimo sexta sinfonía descuartizada

He pasado página tan rápido que me he cortado
hay sangre por todos lados
              -como si fuese la primera vez-
No puedes romper un corazón roto
               no pudiste curar mis cicatrices
                              y ojalá nunca puedas olvidarme.

Dejé de leerte cuando me di cuenta de que tú eras el libro y yo era un capítulo. 

No entiendo cómo un hielo
ha podido quemarme tanto
ni tampoco entiendo
de dónde robaste ese valor
para declararte enamorada
con más lágrimas que verdad
y no llorabas.

Dejé de leerte cuando me di cuenta de que estabas en blanco y yo estaba ciega.

Han pasado los días tan rápido
que no me ha dado tiempo a olvidar/te
              que no estoy rehaciendo mi vida
                          que nunca te mentiré
y te estoy mintiendo
y te estás mintiendo.
-como si fuese la primera vez-


Dejé de leerte cuando me di cuenta de que eras un libro cerrado.

Si es así cómo firmas la paz
yo nunca fui tu guerra.



El sinsentido de la muerte

No sé vivir sin café
tampoco es que quiera
tampoco es que me lo haya planteado
solo sé que no sé.

Sin embargo, si que sé vivir sin ti

fuiste mis pulmones
cabeza y 
corazón

cuando yo era una fumadora
decapitada y
muerta.